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martes, 26 de junio de 2012
Producen hormona humana en musgos genéticamente modificados
Publicado el : 19-06-2012
La eritropoyetina (EPO) es una hormona proteica que se produce principalmente en el riñón. Científicos de la Universidad de Freiburg, Alemania, y de una compañía biotecnológica de esa ciudad, consiguieron modificar genéticamente al musgo Physcomitrella patens para que produzca EPO humana recombinante en un bioreactor.
La hormona EPO juega un papel fundamental en la formación de glóbulos rojos (eritropoyesis), y se la emplea en el tratamiento y prevención de la anemia en pacientes con fallas renales o cáncer. Por estudios más recientes, se la considera potencialmente también para el tratamiento de otras afecciones, como el accidente cerebro vascular y el daño ocular asociado a la diabetes. Actualmente se la produce como proteína recombinante en células animales en cultivo, especialmente en las células CHO de hámster (por “Chinese hamster ovary”), y lidera el mercado biofarmacéutico, con unos mil millones de euros a nivel global.
Según los investigadores, la EPO no es fácil de producir en células animales en cultivo, mientras que los musgos resultan una alternativa más simple. “Esta nueva proteína recombinante es el resultado de la combinación entre la biotecnología vegetal y la biología sintética a la que nos hemos dedicado en nuestro clúster BIOSS. Esperamos poder ensayar su potencial como medicamento pronto”.
El trabajo fue publicado en la versión online de la revista Plant Biotechnology Journal.
05 06 BIO-PRO
ArgenBio
martes, 12 de junio de 2012
Biotecnología para combatir el picudo
Publicado el : 06-06-2012 Científicos argentinos experimentan con tecnologías recombinantes para producir variedades de algodón resistentes a este insecto plaga. Cuando el picudo algodonero, esa plaga tan temida, meta el pico en el capullo para alimentarse, será una de sus últimas andanzas porque morirá de inanición si las pruebas con plantas transgénicas logran superar todos los ensayos que exigen las normativas vigentes. "Estamos bastante optimistas de que puede funcionar la estrategia que diseñamos para combatir este insecto", subraya el doctor Esteban Hopp, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (FCEyN-UBA) e investigador del INTA. Esta iniciativa es parte de un proyecto financiado por los gobiernos de Formosa, Santiago del Estero, Santa Fe y Chaco, junto con el INTA. "El objetivo final es desarrollar biotecnología para el pequeño agricultor ya que le resulta muy difícil combatir este insecto que desde hace diez o quince años ingresó al país y hace estragos", enfatiza, al tiempo que agrega: "Aun para los grandes productores el hecho de aplicar insecticidas encarece tanto la producción de algodón que lo hace poco viable desde el punto de vista económico". ¿Cómo combatir este ser diminuto que causa pérdidas millonarias? "La forma de poder encarar una resistencia a este insecto que sea sustentable y no implique el uso de insecticidas es a través del diseño de plantas transgénicas, pero con estrategias distintas a las convencionales", puntualiza el especialista del Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de FCEyN-UBA. El primer paso fue conocer un poco más de este coleóptero, denominado Anthonomus grandis. "Si queremos atacar el producto de un gen específico que afecte al picudo, lo primero que se debe hacer es conocer el genoma de este insecto", plantea. Enseguida, Hopp explica que la falta de información se debía a que los grandes productores algodoneros de los Estados Unidos no se ven afectados por su accionar y, por lo tanto, no destinan fondos para su investigación. En cambio, en la Argentina y en otros países de Sudamérica, se ha convertido en un problema. Económico y sustentable Si los algodoneros son sus platos predilectos, la consigna era que junto con los nutrientes, los insectos hallen en los capullos elementos que impidan la digestión de ese alimento, debilitándolos hasta causarles la muerte. ¿Qué hicieron para lograrlo? "Tomamos el picudo y lo criamos en condiciones artificiales de laboratorio, con una dieta controlada. Le sacamos el intestino medio, el lugar donde absorbe los nutrientes de la planta que se come. De ese tejido extrajimos el ARN mensajero (que lleva las instrucciones para poner en la práctica la información genética contenida en el ADN). Mandamos a secuenciar ese ARN mensajero, para tener un panorama de todo lo que está funcionando en las células del intestino medio. Por primera vez, -subraya- obtuvimos información del genoma funcional del picudo." Un párrafo aparte merece la estrategia diferente usada por este equipo, a cargo de Esteban Hopp, Alicia Sciocco y Ricardo Salvador. Ellos, en vez de enfocarse en el ADN como es lo habitual, lo hicieron en el ARN. "En los últimos años se descubrió cómo regular la degradación del ARN para silenciarlo, es decir, programar cuánto tiempo vive antes de que se degrade", compara este especialista en biología molecular. Por un lado, el equipo logró detalles de los genes expresados en el intestino del picudo, sitio clave por donde absorbe los alimentos. Por otra parte, detectó aquellos que podían ser interferidos a través de su ARN para que no logren digerir los nutrientes. "Acá atacamos al mensajero, el ARN", dice y renglón seguido explica cómo lo llevaron a la práctica. "Debimos diseñar una construcción genética para ser expresada en la planta, pero que induzca la degradación del ARN mensajero específico de un gen esencial de la especie plaga, y que no afecte a la planta o a otras especies benéficas." Estas construcciones genéticas fueron ensayadas hasta ahora en tabaco y deberán ser transferidas al algodón, además de sortear muchas pruebas antes de poder ser accesibles al productor. "Deben pasar varios años de ensayo de campo", advierte, pero se muestra muy satisfecho con los resultados obtenidos tras dos años de estudio. "Con esta estrategia se evitaría el uso indiscriminado de insecticidas y permitiría competir con mayor eficiencia al pequeño agricultor", enumera. Pero además de un menor costo, vuelve a señalar que "al no usar insecticida es más sustentable a nivel ecológico porque no se mataría a los insectos benéficos como lo hacen los insecticidas químicos". El beneficio no sólo sería para la Argentina, sino también para el sur de Brasil y Paraguay, zonas afectadas por este insecto, considerado la mayor plaga del algodonero en Sudamérica. "Esta estrategia tecnológica la estamos patentando, en forma defensiva, para proteger la invención; no tanto por una razón económica dado que esta iniciativa no persigue ganancias, pues está destinada primariamente al pequeño productor", concluye. 02 06 La Nación
Fuente: ArgenBio
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Biotecnología para "curar" especies vegetales
Publicado el : 06-06-2012 Científicos experimentan una técnica de congelamiento para intentar rescatar los ejemplares infectados con virus. Llamada crioconservación, por medio de esta técnica las células o tejidos son congelados a muy bajas temperaturas para disminuir las funciones vitales y mantener las condiciones de vida suspendidas por mucho tiempo. El objetivo es producir plantas sanas para el mercado nacional, que en la actualidad es abastecido con exclusividad por bulbos importados. Expertos del Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS), dependiente del Conicet y de la Universidad desarrollan una técnica de biotecnología para la conservación de especies de plantas, que a la vez puede “curar” ejemplares vegetales que padezcan algún tipo de virus. Los virus causan severos daños a la producción, ya que afectan su calidad y cantidad. Según indicó a Argentina Investiga el doctor en Agronomía Pablo Marinángeli, a partir del empleo de la técnica de crioconservación se podrían recuperar plantas sanas luego del congelamiento. Hay ejemplares, como es el caso del Lilium -conocido vulgarmente como lirio o azucena-, que son muy afectados por los virus y que no se pueden curar con agroquímicos”, explicó. La crioconservación es un proceso de congelamiento de la planta, a 196º C bajo cero, y se realiza sumergiendo en nitrógeno líquido porciones del ejemplar, antes cultivadas in vitro y preparadas para soportar el congelamiento y el descongelamiento. “Es una técnica que permite conservar plantas en forma indefinida, con un costo mínimo, para luego revivirlas y utilizarlas o preservar la diversidad genética de una especie”, recalcó Marinángeli. A esas temperaturas, cualquier actividad biológica, incluso las reacciones bioquímicas que producirían la muerte de una célula, quedan efectivamente detenidas. “La técnica de la crioconservación además de usarse como herramienta para permitir conservar por tiempo indefinido ejemplares de especies vegetales en peligro o de interés para el hombre, se puede usar para erradicar virus de plantas que afectan su crecimiento y hasta pueden llegar a causar su muerte”, indicó el experto, docente del departamento de Agronomía. En el caso del Lilium, el laboratorio de Biotecnología vegetal apunta a la producción comercial de bulbos para el mercado nacional de flor, actualmente abastecido sólo por bulbos importados. Tal como indicó, estos procesos pueden salvar especies por tiempo indefinido, porque su información genética se preserva. Además de esta especie, trabajan con cebolla y ajo. El especialista agregó que diversas biotécnicas se aplican en especies que no se propagan por semillas. Por ejemplo, frutillas, banana, ajo, banana, manzana, pera, papa o batata, forestales y florales, para sanear y perpetuar las especies. Biotecnología para evitar la extinción La biotecnología es muy amplia y está presente en la vida cotidiana, en múltiples productos y procesos que le permiten sobrevivir al hombre y al resto de los organismos vivos. Es especialmente usada en agricultura, farmacia, ciencia de los alimentos, medioambiente y medicina. Se desarrolla en un enfoque multidisciplinario que involucra varias ciencias. Según Marinángeli, su aporte es muy importante para la conservación de los recursos genéticos. “Es imprescindible porque el mundo asiste al sexto evento de extinción masiva de los organismos vivos, incluidos los parientes silvestres de las plantas cultivadas y las variedades criollas. Y el ser humano dependerá, en el futuro, de estos recursos para su supervivencia”. “La extinción masiva se da cuando la tasa de desaparición de especies es mayor a la aparición de nuevas, debido a una conjunción de efectos naturales y, en la actualidad, de la acción del hombre, especialmente por la gran cantidad de tierras usadas para el cultivo de pocas especies y la ganadería, en desmedro de los ejemplares silvestres y cultivos locales”, acotó. “Si bien es preferible la conservación en el lugar de donde la especie crece naturalmente, en muchos casos esto no es posible o es necesario asegurar su conservación duplicada en bancos de semillas, colecciones cultivadas en el campo o in vitro, incluida la crioconservación”, destacó. A resguardo En todo el mundo hay bancos de patrimonio genético vegetal que conservan semillas o cultivos in vitro. Ello abarca cereales, oleaginosas, especies frutales, hortícolas, aromáticas y forrajeras. Por ejemplo, trigo, maíz, cebada, avena, soja, batata o poroto caña de azúcar. También especies frutales (cítricos, manzanos, perales, vid, ciruelos, almendro, nogales, duraznos), olivo, quínoa. 04 06 Infouniversidades
Fuente: ArgenBio
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lunes, 4 de junio de 2012
Consorcio internacional descifra genoma del tomate
Publicado el : 01-06-2012
Del trabajo, publicado en la revista Nature, participaron científicos argentinos. La investigación “abre el camino para mejorar el sabor, la calidad nutricional o la conservación en góndola” del fruto, dicen.
El genoma del tomate común, Solanum lycopersicum, fue descifrado por un consorcio internacional de unos 300 científicos pertenecientes a 94 laboratorios de 12 países, entre los que figura la Argentina. Los resultados, publicados en la revista Nature, permiten avizorar nuevas estrategias para mejorar el sabor, la calidad nutricional o el tiempo de conservación en góndola del fruto: un cultivo del que se producen casi 150 millones de toneladas por año en el mundo.
“Conocer la secuencia del genoma redundará en identificar los genes que intervienen en los mecanismos de producción de compuestos que son esenciales para la dieta humana, tales como varios aminoácidos y vitaminas”, señaló a la Agencia CyTA el lider del grupo de científicos que representa a la Argentina, el doctor Fernando Carrari, jefe del grupo de genómica estructural y funcional de especies de Solanáceas del Instituto de Biotecnología del INTA Castelar (hay otros investigadores argentinos que pertenecen a la Universidad Nacional de Salta).
El proyecto es de tal envergadura que, entre otras instituciones, participaron laboratorios de la Fundación Max Planck (Alemania), la Universidad de Cornell (Estados Unidos), el Instituto Weizmann (Israel) y el Museo Británico de Historia Natural.
Según el doctor Carrari, investigador del CONICET que también se desempeña como docente de la Facultad de Agronomía en la UBA, este tipo de proyectos puede tener un impacto directo en la industria del tomate. “El tomate analizado tiene más de 34 mil genes. Ahora, se abre el camino para la producción de frutos que contengan compuestos beneficiosos para la salud, mejor sabor o un mayor tiempo de conservación en las góndolas”, puntualizó.
El consorcio comenzó a gestarse en el año 2003 a partir de una reunión informal de varios investigadores interesados, precisó Carrari, quien fue repatriado desde Alemania en 2005 por el programa Raíces del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación. “El análisis de la estructura completa de un genoma de un organismo superior requiere de esfuerzos mayúsculos, esto es, del tiempo y el trabajo coordinado de varios científicos”, añadió.
El proyecto contó con el apoyo financiero de la Unión Europea y, por el lado argentino, los grupos participantes tienen el apoyo financiero del CONICET y el Ministerio de Ciencia.
30 05 12 Agencia CyTA-Instituto Leloir
Del trabajo, publicado en la revista Nature, participaron científicos argentinos. La investigación “abre el camino para mejorar el sabor, la calidad nutricional o la conservación en góndola” del fruto, dicen.
El genoma del tomate común, Solanum lycopersicum, fue descifrado por un consorcio internacional de unos 300 científicos pertenecientes a 94 laboratorios de 12 países, entre los que figura la Argentina. Los resultados, publicados en la revista Nature, permiten avizorar nuevas estrategias para mejorar el sabor, la calidad nutricional o el tiempo de conservación en góndola del fruto: un cultivo del que se producen casi 150 millones de toneladas por año en el mundo.
“Conocer la secuencia del genoma redundará en identificar los genes que intervienen en los mecanismos de producción de compuestos que son esenciales para la dieta humana, tales como varios aminoácidos y vitaminas”, señaló a la Agencia CyTA el lider del grupo de científicos que representa a la Argentina, el doctor Fernando Carrari, jefe del grupo de genómica estructural y funcional de especies de Solanáceas del Instituto de Biotecnología del INTA Castelar (hay otros investigadores argentinos que pertenecen a la Universidad Nacional de Salta).
El proyecto es de tal envergadura que, entre otras instituciones, participaron laboratorios de la Fundación Max Planck (Alemania), la Universidad de Cornell (Estados Unidos), el Instituto Weizmann (Israel) y el Museo Británico de Historia Natural.
Según el doctor Carrari, investigador del CONICET que también se desempeña como docente de la Facultad de Agronomía en la UBA, este tipo de proyectos puede tener un impacto directo en la industria del tomate. “El tomate analizado tiene más de 34 mil genes. Ahora, se abre el camino para la producción de frutos que contengan compuestos beneficiosos para la salud, mejor sabor o un mayor tiempo de conservación en las góndolas”, puntualizó.
El consorcio comenzó a gestarse en el año 2003 a partir de una reunión informal de varios investigadores interesados, precisó Carrari, quien fue repatriado desde Alemania en 2005 por el programa Raíces del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación. “El análisis de la estructura completa de un genoma de un organismo superior requiere de esfuerzos mayúsculos, esto es, del tiempo y el trabajo coordinado de varios científicos”, añadió.
El proyecto contó con el apoyo financiero de la Unión Europea y, por el lado argentino, los grupos participantes tienen el apoyo financiero del CONICET y el Ministerio de Ciencia.
30 05 12 Agencia CyTA-Instituto Leloir
Fuente: ArgenBio
Crean en México un maíz resistente a la sequía y a temperaturas extremas
Publicado el : 01-06-2012
El desarrollo del grano, tras 12 años de estudio, podría ser ideal para zonas semidesérticas.
Científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de México (Cinvestav) desarrollaron un maíz capaz de crecer bajo condiciones reducidas de agua y con temperaturas extremas de frío, informó la institución. "De acuerdo con pruebas en invernadero, este nuevo maíz reduce el consumo de agua en más de un tercio en comparación con los tipos comerciales que actualmente existen en el mercado", señaló la investigadora del departamento de biotecnología y bioingeniería del Cinvestav Beatriz Xoconostle Cázares.
La científica, quien lidera la investigación, dijo que ante los resultados obtenidos es "urgente realizar pruebas en condiciones naturales para corroborar la efectividad". Según indicó Xoconostle, la prueba experimental se encuentra detenida hasta cumplir con los tiempos impuestos por la legislación mexicana para otorgar los permisos que permitan realizar la siembra experimental del maíz mejorado.
El maíz es un cultivo que necesita grandes cantidades de agua
"La ley establece tres pasos: una evaluación experimental en un predio pequeño y entrega de resultados para demostrar sus bondades a cielo abierto. El segundo paso consiste en efectuar una fase piloto después de un año y en presentar sus resultados; el tercero, permite iniciar una fase comercial de los materiales", aseguró.
El hallazgo fue destacado por la científica, quien explicó que el maíz es un cultivo que necesita grandes cantidades de agua. Sobre la investigación, ahondó que se encontró que la acumulación de una azúcar permite la tolerancia a la sequía y al frío.
"Hay que guardar los tiempos, si todo sale bien estaremos creciendo este maíz en dos años más; si lo pensamos sería mucho tiempo terrenal, pero para los 12 años que hemos estado esperando y la utilidad que va a tener la investigación creo que vale la pena.
Estamos cumpliendo la legislación para tener mayor claridad ante la sociedad", expresó. El maíz es uno de los productos básicos en la alimentación de los mexicanos.
29 05 La Nación
El desarrollo del grano, tras 12 años de estudio, podría ser ideal para zonas semidesérticas.
Científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de México (Cinvestav) desarrollaron un maíz capaz de crecer bajo condiciones reducidas de agua y con temperaturas extremas de frío, informó la institución. "De acuerdo con pruebas en invernadero, este nuevo maíz reduce el consumo de agua en más de un tercio en comparación con los tipos comerciales que actualmente existen en el mercado", señaló la investigadora del departamento de biotecnología y bioingeniería del Cinvestav Beatriz Xoconostle Cázares.
La científica, quien lidera la investigación, dijo que ante los resultados obtenidos es "urgente realizar pruebas en condiciones naturales para corroborar la efectividad". Según indicó Xoconostle, la prueba experimental se encuentra detenida hasta cumplir con los tiempos impuestos por la legislación mexicana para otorgar los permisos que permitan realizar la siembra experimental del maíz mejorado.
El maíz es un cultivo que necesita grandes cantidades de agua
"La ley establece tres pasos: una evaluación experimental en un predio pequeño y entrega de resultados para demostrar sus bondades a cielo abierto. El segundo paso consiste en efectuar una fase piloto después de un año y en presentar sus resultados; el tercero, permite iniciar una fase comercial de los materiales", aseguró.
El hallazgo fue destacado por la científica, quien explicó que el maíz es un cultivo que necesita grandes cantidades de agua. Sobre la investigación, ahondó que se encontró que la acumulación de una azúcar permite la tolerancia a la sequía y al frío.
"Hay que guardar los tiempos, si todo sale bien estaremos creciendo este maíz en dos años más; si lo pensamos sería mucho tiempo terrenal, pero para los 12 años que hemos estado esperando y la utilidad que va a tener la investigación creo que vale la pena.
Estamos cumpliendo la legislación para tener mayor claridad ante la sociedad", expresó. El maíz es uno de los productos básicos en la alimentación de los mexicanos.
29 05 La Nación
Fuente: ArgenBio
Desarrollan plantas transgénicas de Aloe vera que producen Interferón humano
Publicado el : 01-06-2012
El Aloe vera es un cultivo importante desde el punto de vista económico dado que es utilizado en la composición de numerosos productos cosméticos, farmacéuticos y nutracéuticos. A pesar de ello, la existencia de protocolos para el cultivo de tejidos y transformación genética de esta especie de Aloe es limitada.
Según un trabajo publicado recientemente en Transgenic Research, científicos de la compañía Thegreencell Inc. lograron obtener, a partir del cultivo de callos iniciados de embiones zigóticos, plantas transgénicas de Aloe vera que contienen al gen correspondiente al IFNα2a humano.
Una vez obtenidas las plantas transgénicas de Aloe vera, el grupo de investigación evaluó la actividad biológica del IFNα2 que en ellas se producía utilizando diferentes ensayos. Por un lado, observaron que al tratar células humanas con extractos de Aloe transgénico se estimulaba la expresión de genes dependientes de interferón, demostrando que la proteína IFNα2 producida en Aloe puede activar las vías de señalización propias del interferón. Por otro lado, los investigadores realizaron ensayos antivirales en células humanas tratadas con diferentes extractos obtenidos a partir de las plantas de Aloe transgénicas, y posteriormente infectadas con el virus de la encefalomiocarditis. Los ensayos demostraron que el IFNα2 humano producido en Aloe vera es biológicamente activo.
Trabajo original:
Lowther W, Lorick K, Lawrence SD, Yeow WS. “Expression of biologically active human interferon alpha 2 in Aloe vera.” Transgenic Res. 2012 Apr 24.
25 05 12 ISAAA
Fuente: ArgenBio
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