Colegio
Salud les acerca a todos los matriculados la información que necesitan para
prevenir y cuidar a su familia ante la llegada de las enfermedades
estacionales.
Durante la época invernal se presentan frentes fríos y masas de aire
que hacen que la temperatura descienda abruptamente, provocando frío y
malestar. Cuando esto sucede, todos estamos propensos a desarrollar de forma
más fácil alguna enfermedad respiratoria.
La mayoría
de estas enfermedades están causadas por virus, son autolimitadas y de corta
duración, y constituyen la causa principal de ausentismo laboral y escolar. Los
grupos más expuestos son los niños y los ancianos, ya que suelen sufrir con
cierta frecuencia las complicaciones bacterianas.
El pasar
tiempo en un lugar cerrado con personas infectadas o en contacto cercano con
una de ellas aumenta el riesgo de contraer una enfermedad invernal. Estas se
transmiten por gotas, lo que significa que ocurre principalmente a través de la
inhalación de pequeñas partículas que emite la persona infectada cuando tose,
estornuda o exhala.
El
comportamiento de tocarse los ojos, la nariz o la boca con los dedos aumenta la
probabilidad de transferencia de los virus de la superficie de las manos hacia
el tracto respiratorio superior, donde pueden infectar tejidos nasales. Algunos
estudios muestran que el lavarse las manos con frecuencia y disminuir el
contacto con membranas mucosas pueden reducir la probabilidad de contraer estas
enfermedades estacionales.
¿Cómo
podemos prevenir?
Para
protegerse de estas enfermedades es importante conocer las medidas preventivas
que nos puedan ayudar a superar los riesgos de sufrir graves perjuicios a
nuestra salud.
A
continuación les presentamos diez recomendaciones básicas a considerar que
pueden contribuir a prevenir que usted y su familia sean víctimas de resfrío,
gripe o influenza, laringitis, sinusitis, bronquitis o neumonía:
1. La mejor forma de evitar las
enfermedades del invierno es mantener el sistema inmunitario en condiciones
óptimas: durmiendo lo suficiente para sentirse descansado, reduciendo el
estrés, llevando una alimentación adecuada y evitando el exceso de consumo de
alcohol.
2. Abrigarse bien y evitar los
cambios bruscos de temperatura. Es importante proteger especialmente la zona de
la cabeza, manos y pies; procurar respirar con la ayuda de una bufanda en
sitios de mucho frío y mantenerse excesivamente abrigados en interiores para
evitar transpirar y luego encontrarse nuevamente con el frío exterior.
3. Evitar asistir a sitios
concurridos donde haya aglomeraciones para evitar un contagio.
4. Procurar no fumar ni acudir
a lugares donde lo hacen; evitar en especial que los menores o personas mayores
estén en contacto con el humo del cigarro.
5. Lavar frecuentemente las
manos con agua y jabón, particularmente al llegar a casa y después de saludar a
personas enfermas.
6. Consumir alimentos naturales
ricos en vitaminas A y C, como limón, naranja, mandarina, kiwi y zanahoria, así
como las verduras de hoja verde oscura, para mantener en buen estado el sistema
inmunológico.
7. Ventilar diariamente la casa
para que el aire se renueve.
8. Procurar conservar la
temperatura ambiente dentro de la casa entre dieciocho y veinte grados
centígrados, y evitar también la entrada de corrientes de aire.
9. Consumir abundante líquido
en forma de agua o jugos vegetales para mantener la buena humedad del cuerpo y
evitar que las fosas nasales se resequen.
10. No acudir a la
automedicación ante los primeros signos de enfermedad y consultar al médico, en
especial en los grupos de riesgo: niños, adultos mayores, personas con
enfermedades crónicas o de gravedad. Seguir las indicaciones del profesional
para evitar otras complicaciones.
Fuente: nuevositio.cpacf.org.ar
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